| Solidaridad con el pueblo haitiano |
| Domingo, 31 de Enero de 2010 01:33 |
![]() El terremoto ocurrido en Haití deja como saldo más de cien mil muertos y a su capital totalmente devastada. La magnitud del desastre no solo tiene que ver con la intensidad y duración del sismo, sino con la precariedad de las viviendas edificadas al margen de las más elementales normas técnicas de seguridad en la construcción; el asentamiento espontáneo de lúgubres barriadas, sin servicios básicos y hundidos en la más extrema pobreza. Los efectos aterradores de este desastre natural forman parte de una situación de total y permanente abandono de los poderes públicos, de la segregación social que genera la injusta distribución de la riqueza y del ejercicio de gobiernos corruptos y represivos que han constituido una secular plaga para ese hermano pueblo, el más empobrecido de América. Luego del desastre, insuficientemente paliado por la ayuda humanitaria internacional, los sobrevivientes tienen que enfrentar nuevos azotes; ahora, está vigente el criterio “matar para sobrevivir”. En efecto, la lucha por la sobrevivencia generaliza los asaltos, desvalijamientos, saqueos a puñalada limpia, mientras la mayoría de gente deambula con una clara expresión del shock emocional que viven. Haití, con una población que bordea los nueve millones de habitantes, es calificada por el PNUD como una nación de Bajo Desarrollo Humano en América Latina y, esto se explica si tomamos en cuenta que el ingreso anual está por el orden de los 400 dólares; que el 76% de sus habitantes vive en la pobreza (con dos dólares por día) y de éste porcentaje, el 55% lo hace en condiciones de indigencia o pobreza extrema (con menos de un dólar por día), el 52% de la población es analfabeta. Estos indicadores han servido para que el organismo internacional citado señale que “la aceleración de la degradación socioeconómica lo pone en una situación de crisis humanitaria abierta equiparable a la de un desastre natural o un conflicto armado”. Pero, esto no es todo, el hermano pueblo haitiano ha soportado dictaduras y dinastías brutales como la de Francois Duvalier y Jean Claude, padre e hijo, respectivamente, llamados Papa Doc y Baby Doc, desde los años cincuenta del siglo anterior; luego diversos gobierno que han actuado bajo la tutela y voluntad de Washington, según su agrado o desagrado; también ha sido y es objeto de la intervención militar por parte de potencias como EEUU, que, hoy, se expresa en forma burda, pues, mientras del resto del mundo envía alimentos y medicinas, el imperialismo yanqui envía más soldados. Haití ha hecho noticia por el terremoto, pero, es la cara permanente de la pobreza que genera el capitalismo, fruto de la corrupción que lo caracteriza. |






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